lunes, 8 de septiembre de 2008

sorpresa

Nunca pensé que no ser egoísta podía ser un esfuerzo tan grande.
No sospechaba que te quería tanto como para lograrlo.
Lo gracioso es que de afuera seguro se vio tan distinto.

Y una vez más puedo cantar:
Me acusas de no quererte, viday, no digas eso,
tal vez no comprendas nunca, viday, por qué me alejo!

2 comentarios:

flor dijo...

Mmmmh, tengo dos personas en mente a las cuales podría estar dirigido este post. Pero mejor te llamo por teléfono. Y seguí cantando las estrofas de Don Atahualpa que es un sabio!

Isabel dijo...

si? me intriga saber cual seria la segunda persona! para mi es tan obvio. y seguro que para ella si lo leyera tambien