sábado 18 de julio de 2009

Retiro. 23.45. Se va el tren. Lo miro alejarse. ¿Era el último? Pregunto. No. 0.15 hay otro.
Me siento a esperar paciente. Mucha soledad en la noche de retiro. Hasta que llega.
Me subo en un vagón vacío, me adormezco. Sube un señor y se sienta en frente, en la otra fila. Me mira y empieza a leer.
De repente no sé si haber fumado o realmente el tipo era raro, se empiezan a escuchar ruidos. Como si el señor hiciera ruido de paloma, al rato un solo de batería. Cuando lo miro, más tarde, está leyendo inmutable. Mejor no me duermo, pienso. Sube una señora, se sienta en la otra fila, enfrentada al señor. La miro, me tranquilizo. El deja de hacer ruidos. 0.45 me bajo del tren, indignada de que "al día siguiente" a las 7.54 me esté subiendo al mismo tren.
Al día siguiente, me tomo el tren, llego a Retiro, voy a la otra estación semi-corriendo, viajo hasta Paternal, y al bajar, entre los 10 que bajamos, estaba la señora de la noche en el OTRO tren!
Lo primero que pensé fue qué loco, la voy a adelantar así ella me ve y se asombra también. La adelanté, la miro, me mira, no se asombra...
Lo segundo que pensé, obviamente, fue: ME ESTA SIGUIENDO. Y me metí rápido en la oficina. No la volví a ver, pero siempre la busco un poco.

(Esto lo escribí hace 5 días. Desde entonces ya la volví a ver cinco veces. Pero si me está siguiendo, ya debería haberme hecho algo... ¿no?)

martes 14 de julio de 2009

Viajar en tren es de lo mejor !

Viajar en tren es una de mis cosas favoritas de la nueva casa.
La bocina anticipatoria que te permite correr y especular con los horarios; el abono que te permite salir sin plata; bajar corriendo del tren en movimiento; la escala de valores de los asientos según orientación, lado del tren, ventana, pasillo, cercanía a la puerta; la elección del asiento favorito de cada tipo de tren; la alegría cuando te toca el tren de larga distancia; el plan de en qué vagón te sentás más rápido; los horarios y si algo sale mal el certificado de demora que nunca tendrías en un colectivo; el paisaje; amanecer sobre costanera, tener en una sola vista barcos, autos, aviones y tren; ver todos los embotellamientos que le son ajenos; pasar por el túnel oscuro; los sustos cuando cruzás al otro tren y te sacude la ventana; jugar a adivinar de qué lado estaciona en Retiro; los churros y los chipás; ver cómo los guardas intentan picar tu abono que pusiste en una bolsita plástica; las ganas de pasar un rato en cada una de las estaciones de tren para conocer más a quienes lleva (ya lo hice con una); ver a las 8 am y con 0 grados a una viejita rastrillando una vía en desuso frente a su casa.

No se asombren si los próximos mil posts hablan del tren.
Es mi medio de transporte favorito, y paso una hora y media diaria arriba suyo.
Es lógico que dé que hablar.

domingo 28 de junio de 2009

visitas

A los tres dias de mudarme, tocaron el timbre.
- ¿Hola?
- Nosotros!!!

Entonces sali, y ahí estaban.
Mi mamá con una bolsa con un bizcochuelo, duraznos, te, arroz, harina, aceite. Dos macetas con cactus que eran mías. Y un ramito de flores de su jardín.
Mi hermana mayor con una heladerita de camping con dos super hielos para cubrir mi falta de heladera.
Mi madrina, segunda hermana mayor, con una bolsa con agujereadora, destornilladores, pinzas, etc
Mi hermano-sobrino con su pelota bajo el brazo.
Mi sobrinita con su mochilita llena de lápices y demás para jugar.

Entraron.
Me reí, hola familia campanelli, y les abrí la puerta.
Llenaron de gritos, de risas, el pasillo largo, larguísimo, hasta el departamento.
Los chicos corrieron al patio, a jugar a la pelota.
Mi madrina a la cocina a preparar la torta.
Mi mamá y mi hermana en las únicas dos sillas de la casa, se preparaban para tomar el té.
El sol entraba por la ventana del living y nos daba en los pies, en las cajas, las bolsas.

Por primera vez en mi vida, recibí a mi familia de visita en mi lugar, en mi "casa".
Y tenía un lugarcito de la casa para cada uno.
Y no importaban las cajas, los muebles vacíos, las bolsas con nombres, batir la crema a mano con un tenedor.
No importaba el frío, el cansancio, el retraso del orden por las visitas.

Aunque más no sea por dos años, tengo MI lugar en el mundo.
Y tengo mucha gente hermosa con quien compartirlo.
Y se siente tan bien...

jueves 18 de junio de 2009

Despe-días

Esta semana fue muy especial. Estuvo llena de últimas veces.
La última vez que volví con el 5 de la facultad, la última vez que me bañé corriendo para tomar el subte para ir a trabajar, la última vez que abrí esta heladera a ver qué me llevaba para almorzar, la última vez que saludé al chico del subte, la última vez que especulé con horarios de tren y colectivo para decidir dónde me bajaba, la última vez que colgué la ropa en los barrales del baño, la última vez que viajé de vuelta con mi amigo laboral, la última vez que le pedí a mi hermano que lave los platos, la última vez que me traje comida de guerrín, y una constante sospecha de ultimavecismo, como que suene el teléfono y decir "quizás esta sea la última vez que atienda este teléfono"... "quizás sea la última vez que me cruce a este vecino"...

"Las ganas se vuelven alas", escribió Flor

Escribo esto mirando las llaves de mi nuevo departamento, una dice "maya" y tiene años de dedos y uñas encima, la otra dice villa, y abre la puerta al jardín... a la pequeña villa verde; la otra dice "Vanguard" y tiene un 7. Eso indica buena suerte.

En dos días seré parte del 4% de mujeres menores de 25 años que viven completamente solas en Argentina.
¡Siempre me gustaron las minorías!
(Las cajas no tanto)

miércoles 17 de junio de 2009

y let dijo

lo que pasa es que te enojás con vos misma porque sabés que a vos en algún momento te vas a perdonar, y si te enojás con ella... no sabés.

let me conoce demasiado.
let sabe que no sé odiar.
let sabe que tengo dos opciones: no sentir nada, o sentir cosas buenas.
let sabe que no soy el padre grassi.
let sabe que soy maquiavélica solo en el TEG.
let sabe que soy bipolar, pedante y extremista.

¿pero qué mejor que una virginiana para ayudarme a pensar?

domingo 14 de junio de 2009

Improvisación

- Yo te adoro igual
- Sí, pero no es justo, chiz, porque me aprovecho, yo te quiero cerca mío y estoy muy cómoda así y no te quiero lastimar
- Yo también estoy cómoda, por algo estoy acá
- Pero yo quiero que todo esto cambie (porque en realidad es mentira que te quiero cerca mío y es mentira que estoy cómoda y es mentira que no te quiero lastimar y sólo empeoro cada vez más pero vos seguís resistiendo y ya no sé qué hacer para que te canses)
- Pero no entiendo, ¿no querés ser mi mientras tanto?
- No, porque cuando se acabe el mientras, vas a sufrir (porque el mientras ya se debería haber acabado, sólo que no me animo a decírtelo)
- ¿Y por qué adelantar el sufrimiento y hacer que se acabe ahora?
- Pero es que esto no va a mejorar
- Yo eso lo sé. Lo que pasa es que yo te entiendo, y te creo y te tengo siempre paciencia
- No, lo único que pasa es que vos no querés ver (que cuando te hablo te miento y tenés que leer entre líneas lo que nunca me voy a animar a decirte, no tenés que creerme justo cuando más te miento)
- No, vos sos la que no querés ver que yo soy un pan de dios
- Sí, sos un pan de dios, pero yo nunca te dije que soy celíaca, no tolero el gluten
- Pero entonces... vos decís que... seguir queriendo dormir con vos a pesar de todo ¿no me hace ser como tu Madre Teresa?
- No, todo esto tiempo fuiste más bien como mi padre Grassi... pero chiz, ¿a dónde vas?, ¿por qué te enojás?, ¿qué pasó?

y de golpe

AAAAAAAAAAWWWWWWWWWW

Eso dolió.
Y no sé por qué hablo en pasado.